Estamos a viernes con unas temperaturas que casi nos invitan a pensar que estamos en el mes de las flores más que a punto de abandonar el mes de febrero.
Y para esta crónica nos servimos de una visita que teníamos archivada de hace poco menos de un mes a uno de los locales de Granada que más han dado que hablar en el grupo de Facebook cuando se trata de tapear o comer en la zona centro. Se llama Chantarela y sino lo conoces, está crónica te despejará algunas dudas.
El Chantarela está en el barrio de la Magdalena, haciendo esquina entre las calles Águila y Verónica de la Magdalena. Está rodeado de lugares con solera para todo tipo de clientela. Las propuestas pasan por sitios como El Asturiano,
La Bodega de Antonio, La Sitarilla, Pacurri, Pöe, Omkalsum, La Goma., El Quinteto, El Poderío, El Rincón de Rodri...
La Bodega de Antonio, La Sitarilla, Pacurri, Pöe, Omkalsum, La Goma., El Quinteto, El Poderío, El Rincón de Rodri...
Nosotros al llegar lo encontramos a rebosar, tanto barra cómo mesas, un motivo por el que el número de fotos es más reducido. Era francamente difícil no toparse con alguien al disparar la cámara.
Entre algún empujón y malas miradas nos hicimos con un hueco en la barra y nos dispusimos a pedir. Comer en una mesa, cómo era nuestra idea, se antojaba más que complicado.
Como añadido, el tamaño de los platos era generoso, así que para la gente de buen comer ese local puede ser una buena alternativa.
Además, como consejo, pensaría en una separación por algún medio (no necesariamente por obra) del salón y la barra, ya que las mesas se contagiaban del ambiente en la barra y no se hacía cómodo comer de esa forma.
Pedimos dos cervezas Alhambra Especial en tercio, un tinto de verano y una cerveza de grifo, Cruzcampo, que le gustaba a Luis, nuestro acompañante medio sevillano.
Las tapas no son a elegir y entre la intensa actividad tras la barra nos pareció ver unos vasitos de salmorejo con destino... nuestro ricón.
Los vasitos, tipo Ikea, venían bien presentados y el salmorejo venía coronado con una vela de queso seco. No podía faltar el huevo duro y lo trocitos de jamón.
En conjunto la tapa nos gustó bastante. Buen sabor y esa textura a Thermomix que se está haciendo tan común en muchos bares y restaurates.
Por cierto, las fotos con ese aire borroso es la consecuencia de hacer fotografías rodeado de gente y sin espacio casi para moverse. Así que de antemano, perdón por la calidad.
No lográbamos un lugar más decente, no ya en las mesas del salón, sino en alguno de los toneles o mesas altas distribuidos a lo largo de la zona en la que se encuntra la barra, así que guardando el sitio cómo si de un fuerte se tratase, volvimos a calcar casi la misma ronda.
Dos especiales, un tubo y un vino de verano y esta ocasión de tapa una especie de san flamenquines presentados en una curiosa cesta de metal.
Una tapa fácil de preparar pero no por ello menos sabrosa. Tenía un buen sabor, con un interior jugoso y un tamaño más que adecuado.
Para el que quiera más detalles del interior, que alguna vez lo habéis pedido, aquí va una muestra.
Era
tarde y nos informaban que la cocina iba a cerrar, así que sí queríamos
otra ronda era el momento de la verdad. Pedimos otra ronda y en ese
momento ya se quedaban mesas libres. Demasiado tarde... sin embargo al poco de servir la tapa nos mudamos a una mesa alta.
La carne parecía ternera por la textura y en grandes trozos presentaba un sabor muy bueno, con una salsa trabada y muy bien conseguida. El tamaño de la tapa, para los cuatro, era más que adecuado y eso que la foto puede hacer pensar lo contrario (eran dos platos para cada dos personas).
Un detalle que nos gustó, pues en una circunstancia cómo en la que estábamos faciltia el que todos, aunque estén más separados de la barra, puedan acceder a la tapa. No obstante siempre defendemos las tapas en platitos individuales... ¿eres de los nuestros?
En ese momento decidimos abandonar el local y este es el resultado que presentaban las mesas. Había espacio de sobra y sólo la barra contaba con clientes.
A la hora de pagar, la cuenta ascendía a un total de 29,40 euros desglosados tal y cómo podéis apreciar en el ticket.
A nuestro parecer, 2,70 euros por un tercio de cerveza Alhambra en barra es excesivo, máxime cuando en bares aledaños lo encuentras por 2,30 o 2,40 euros. Supongo que será el precio que cobran por no pedir una Cruzcampo de grifo. Por lo demás nuestra experiencia fue más que correcta.
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2,70€ por una cerveza... definitivamente el concepto de cerveza con una tapa está desapareciendo a causa de bares así. Entiendo que las tapas sean de calidad, pero hay que reconocer que esto ya no es lo que era. Con razón la gente viene de fuera y se echa las manos a la cabeza al ver estos precios.
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