Esta semana acudimos a uno de nuestros barrios favoritos como es el Realejo y lo hacemos para probar las tapas de un bar más que interesante como es La Taberna de Kafka. Hace quince días probamos El Chantarela y ahora cambiamos de ronda. Esta ha sido nuestra experiencia tapeando el fin de semana.

Un local pequeño de ambiente eclectico situado en la calle Huete, una de las que da acceso al Campo del Principe. Es una zona rodeada de alternativas en las que tapear. Ejemplos son Bajo de Guía, El Trasgu, Picoteca 3Maneras, Terra Bar, Los Altramuces, Rossini, Jaraiz, Potemkin, Papaupa...
Llegamos bien entrada la noche y logramos hacernos con un hueco en la zona final de la barra, en una especie de estantería con libros y bajo un espejo que nos permitía la visión de todo lo que ocurría a nuestras espaldas.


Las referencias a Kafka son múltiples en el bar y de ahí el nombre del local. Había gente más y menos joven, del barrio y foráneos... y es que esa es la gracia del barrio. Recibe con los brazos abiertos a todo el mundo.
La barra no es muy grande y ocupa casi toda la longitud del local. En otra zona un grupo de mesas altas en las que tapear o pedir alguno de los platos que aparecen en la carta.
No tardamos en pedir y en la primera, como en el resto de las rondas, optamos por una cerveza de grifo y una sin alcohol. En ambos casos de la marca Alhambra.
Las tapas no son a elegir, por lo que quedamos a las expectativas... y salimos de dudas cuando nos sirvieron dos pequeñas cazuelitas.
Una especie de guiso o caldo que nos dispusimos a probar.

Parecían orejones y algún tipo de seta. Un caldo caliente, cuchareo en resumidas cuentas, que siempre se agradece con el frío aunque tengamos un invierno tan atípico.
No tardamos en dar cuenta de la tapa mientras que un grupo nos arrinconaba al coger sitio en una de las mesas. Nos dispusimos a pedir una segunda ronda.
Esta veza eran dos cazuelas de arroz con carne (parecía pollo) condimentado con setas, cebolla...

Ofrecía un aspecto delicioso y un mejor sabor y un detalle que nos gustó, con esta y con el resto de las tapas. Venían servidas en platos individuales... siempre es de agradecer.

La tercera tapa sirvió para cerrar la noche y esta vez tardó algo más, pues en esos momentos el local estaba completamente lleno. Desde que habíamos llegado, el trasiego de gente era continuo.
Decidimos además pedir cervezas, ya que aunque contaban con una lista de vinos más o menos amplía, estos ofrecían un precio a nuestro parecer excesivo. No obstante es algo que ocurre en casi todos los bares de la ciudad.

Como inciso, la primera vez que fuimos, hace años, pedimos vino caliente, sí, caliente... ideal si quieres probar algo nuevo.
Para la tercera tapa de nuevo dos cazuelitas, ahora de carne en salsa. Y como en los dos casos anteriores, el sabor de la tapa era muy bueno.
Suave, con una salsa jugosa y en un tamaño adecuado.


La impresión con las tres tapas fue bastante buena, lo mismo que con el ambiente en general. A la hora de abonar nuestra cuenta, por las 6 consumuciones (las cervezas de grifo eran cañas y las "sin" quintos) un total de 12 euros.
No olvidéis que si queréis estar a la última con opiniones de todos los amigos, recomendaciones, fotos, etc, podéis visitar el grupo en Facebook, así como seguidos en Twitter, Google + y Pinterest o descargar la aplicación oficial para vuestro teléfono Android.



pintón de tapas!! habrá que ir a probarlas :P
ResponderEliminar