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viernes, agosto 31, 2012

Casa Colón

Estamos a la vuelta del verano y estas dos semanas para desconectar nos han venido de perlas. De nuevo aquí con todos vosotros dispuestos a traer sitios nuevos. Y eso no es algo fácil, sobre todo en estas fechas que muchos negocios aprovechan para tomar unas merecidas vacaciones. En esta ocasión nos hemos quedado en el centro.y hemos visitado Casa Colón.



Haciendo esquina entre las Calles Ribera del Genil, y Rejas de la Virgen, junto al Mercadona, podemos encontrar este sitio.
Esta junto al Totes y amigos, Masae, D`Platos y Casa Cristobal entre otros.
Esta es la crónica...


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Con un gran ambiente, muchas veces de las que paso por su puerta me encuentro con la terraza llena de gente, y es que la margen del río es un buen lugar para tomar el fresco en estas noches de verano.
Nada más entrar llama la atención la luminosidad y sensación de amplitud que desprende gracias a las paredes en blanco, poco decoradas y a la gran cantidad de ventanas que nos permiten un contacto visual con el exterior.
Tenemos algunas mesas con sillas donde sentarse , así como mesas más altas con taburetes, y aparte de la barra, una especie de barra que rodea parte del local.








Tanto a mediodía, como en la noche cuando llegamos, ya había una cantidad considerable de gente, casí toda como decía antes, en la terraza.
Encontramos sitio aunque tuvo que ser en el interior y enseguida nos atendieron. Un detalle que me agradó, fue que tras llevar unos minutos sentados, sin mediar palabra nos dijeron que se había quedado una mesa libre en la terraza y que si estábamos interesados. Todo un detalle. Sin embargo permanecimos en el interior, ya que se estaba bastante cómodo.




Al ver el grifo de cerveza, con una pequeña capa de hielo (supongo que por el sistema de tirarla) y con el calor que hace, la decisión de que pedir fue facil.




Las tapas no son a elegir y llegaron a la par que las dos primeras cañas. Un servicio muy rápido. Esta primera tapa consistía en dos cuencos de carne en salsa, de un tamaño adecuado y con una sabor y una textura deliciosos.






En la segunda ronda cambio una de las cañas por un zumo de tomate. Vimos pasar tapas de ensaladilla rusa y tenían buena pinta. En nuestro caso esta segunda tapa consistió en un platito de gambas cocidas, algo que a mí personalmente no me gusta nada y me hace tomar la cerveza como coloquialmente se dice, "a palo seco".






A nuestro alrededor la gente pedía raciones, que aparentemente tenían buen aspecto y generoso tamaño, pero que no pudimos comprobar en persona.







Llegó así la hora de pagar. Como he comentado antes, a destacar el servicio rapido y atento y lo cuidado del local.
No nos dio tiempo a mucho más la verdad, ya que el tiempo apremiaba.
Respecto al precio decir que cada consumición tuvo un precio de 1,80 euros y el zumo de 2 euros haciendo un montante total de 7,40 euros.


viernes, agosto 10, 2012

Capistrano


Por definición, Capistrano hace referencia a un municipio sito en el territorio de la provincia de Vibo Valentia, en Calabria, (Italia).
En nuestro caso, y como blog que versa sobre la gastronomía en forma de tapa y dejando la geografía a un lado hace referencia como no, a un bar.


Y es que estamos a viernes y se trata del último local que presentamos antes de unas merecidas vacaciones blogueras de dos semanas.

Para ubicar el Capistrano hemos de acudir al centro, a la calle San Matías, haciendo esquina con la Plaza de San Juan de la Cruz, junto a Capitanía.
Muy cerca hay otros sitios muy recomendables como El Garnatí, Los Manueles, etc.



El local ocupa el lugar del antiguo Lola por Dios, que desde hace unos meses estaba cerrado. Con una decoración exterior similar a simple vista cuesta ver otro negocio en su lugar.


Debido a que nos sentamos en la terraza no pude apreciar bien si había cambiado la decoración interior, pero me dio la impresión que habían desaparecido los tonos oscuros.

Una vez sentados, no tardan en servirnos, si bien en la terraza solo había unas cuatro mesas con clientes.

Dos cervezas pedimos para iniciar la ronda. Nos habían hablado del buen pescado del que hacían gala,  como las tapas no son a elegir teníamos curiosidad por ver cual nos correspondía.


Una vez servidas las pequeñas cervezas en copas llega la tapa. Un platito de boquerones fritos. Como no era muy grande no duraron mucho.



Así que pedimos otra ronda, en esta ocasión dos tintos de verano, igualmente en copas y con abundante hielo. Esta vez la tapa la componían dos tortillas de camarones de las que lamento no haber tirado foto… despiste.


Ahí finalizó nuestra visita por lo que procedimos a pedir la cuenta. En total 7,20 euros por las 4 consumiciones.


Desde ahora, en este paréntesis de dos semanas, os animamos antes la asistencia de sitios nuevos, a que visitéis todos los que ya están en el blog, que seguro que hay muchos que no conocéis. A la vez, si probáis cualquier sitio nuevo y queréis hacernos participes del mismo, ni el correo, ni las redes sociales en las que actuamos descansan, así que estaremos encantados de seguir recibiendo propuestas…

Disfrutad el verano...

viernes, agosto 03, 2012

Potemkin

Noche de verano y noche de calor por lo tanto. Hemos salido buscando una terraza pero el calor, hasta altas horas de la madrugada lo ha hecho parecer una labor harto difícil.


Paseando por el corazón del Realejo íbamos buscando un local del que varios amigos me habían hablado. Así que guiados por unas chanclas veraniegas llegamos a la Plaza del Hospicio Viejo en busca del Potemkin.


Antes de nada, no, no tiene nada que ver con el celebre acorazado de la película que lleva su nombre.
Y es que a espaldas de la calle Pavaneras, en la misma placeta que alberga la entrada al Centro de Lenguas Modernas y muy cerca del Candela,  Jaráiz o Damasqueros.


Unas mesas altas nos dan la bienvenida en uno de los paisajes más relajantes en las noches de la ciudad. Ni un solo ruido interfiere la conversación más allá de la música que proviene del interior del local.


Aunque hace calor decidimos quedarnos en una de las mesas exteriores. Solo hay una pareja ocupando otra de las mesas, y es que en verano la ciudad se queda con muy poca gente.

Enseguida un chico muy amable sale a atendernos. Ante la petición de dos cervezas pregunta si caña o tubo, algo que no se suele hacer y que es costumbre muy de agradecer. Y mucha amabilidad por su parte.
Nos sirve los dos tubos y a la par la tapa, sin esperas, por lo que no me da tiempo a levantarme a tirar fotos del interior.

La tapa consistía en una ensalada de pasta, que en esta época es algo apetecible y refrescante.


Con el calor no tardamos mucho en pedir una segunda. Del interior decir que se trata de un sitio con una decoración tipo industrial, con suelo de caucho negro y profusión de metal y cristal y a mi me recordó a un barco... ¿A un acorazado quizá?


En esas que pedimos una segunda ronda. Otras dos cervezas que esta vez llegan acompañadas de dos tostadas crujientes con taquitos de tomate aliñado y queso.



Como veis, ligeras y francamente buenas. En ese momento ya estábamos solos, mientras al fondo se oía la música del interior. Buena hora de pedir la cuenta.

El precio total, 8 euros si no recuerdo mal y a la hora de volver a casa, parada en Jaráiz de por medio, una sensación de no querer abandonar un rincón de tanto encanto en la ciudad.

 
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