Hoy es domingo... y si, lo se, han sido días que hemos tenido el kiosko mas parado de lo normal jjj.
Así que os traemos un sitio nuevo...

Se trata del Babel World Fusion Bar.
Hemos ido por recomendación de Sandra y la verdad que nos ha sorprendido.
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Podemos encontrarlo en la calle Elvira, paralela a la Gran Vía y a los pies del barrio del Albaicyn, en una de las calles más conocidas de la ciudad, zona con un gran ambiente tanto para marcha como para cañear.

Nada más llegar vemos que se trata de un bar-restaurante especializado en cocina internacional; encontramos tapas y platos de muy distintos estilos que se salen de lo habitual.
Las tapas son a elegir pero solo una variedad por mesa.

Rodeados de una decoración llamativa, con laminas a base de retratos e inciensarios, tenemos a nuestra dispoción una amplia barra y mesas altas con taburetes donde poder sentarnos.
También mesas para sentarse, pero de estas últimas es más dificil encontrar una libre.

Nosotros elegimos la barra, pues estaba todo lleno; decir que no tardaron nada en servirnos, pese a la abundante clientela.
Y eso que el hambre apretaba al ver pasar platos continuamente...
De primero nos pedimos dos cañas, que repetiriamos luego.
La tapa tardo un poco, pero una vez la sirvieron, hay que reconocer que estaba muy buena.
Nos pusieron dos kebab de pollo con patatas chips "caseras", que es la primera vez que las probaba.

De segundo, para acompañar de nuevo dos cañas, nos pusieron de tapa tallarines con fturos del mar acompañados de col lombarda.
Como veis tenía una pinta buenisima.

Decidimos pedir entonces unos papillotes de pollo; ante la tardanza a la hora de salir de la cocina, el chico que atendía en la barra, nos invitó a una ronda, lo cual fue un gran detalle a agradecer por su parte.
De hecho, la tapa que nos puso, para esta ronda, fueron también papillotes, pero de frutos del mar.
Iban acompañados de una ensalada de lechuga, con salsa (no sabría decir de que), uvas, pasas y naranja.
Como veis, gozaban de una curiosa presentación, envueltos en papel.

Y al poco de ponernos la tercera tapa, nos sirvieron los papillotes de pollo.
Presentados como la tapa anterior, el tamaño era mayor, y la ensalada que los acompañaba era similar.

Como veis, al abrir el envoltorio, la pinta que tenía era estupenda, y decir que no duró nada...

Al final, decir que aunque tardaron un poco, el servicio, y el detalle que tuvieron lo compensaron.
El precio de cada caña fue de 1,70€, siendo el de los tubos o los refrescos de 2€.

Recordad que teneis estas fotos y algunas más en el album de Picassa.





























