De nuevo viernes y de otra semana más acudimos a la cita periódica con todos vosotros, en esta ocasión para traer un sitio nuevo, que Mario y Luis nos habían recomendado hace tiempo. Se trata de la taberna La Solana, y allí que acudimos para comprobar si era tal y como nos contaron. (Y de nuevo, gracias a Mario y Luis).
Para la ocasión hemos acudido a la zona de Los Alminares, más concretamente en la calle Poeta Manuel de Gongora. No es una zona en la que abunden los sitios para tapear pero algunos e interesantes hay, como por ejemplo La Marimba, Alminares o Pastrana 10.
Al llegar poca gente en su interior, en un local no muy grande donde una barra abarcaba casi en totalidad todo el espacio. En la entrada algunas mesas bajas para tapear o pedir algunas raciones. La decoración como ya nos comentaron clásica, tradicional donde un gran número de elementos hacen referencia al nombre del bar. La palabra "solana" usada ya sea en toponímios, como en nombres propios o expresiones hechas, todo ello contado a través de distintas fotografías.

Elegimos la barra y enseguida nos atendieron. Un local de ambiente familiar, donde se podía observar que todos los clientes eran conocidos o amigos. Nos pedimos dos cañas esperando la tapa, pues en esta ocasión, estas, tampoco eran a elegir.

Para acompañar estas dos primeras cañas nos pusieron de tapa dos pinchos de lomo en orza sobre una rebanada de pan crujiente, que desde muestro punto de vista se antojaron algo escasos.


El local se había ido llenando poco a poco, debido sobre todo a la televisión que había con fútbol, algo que servía para aglutinar a gente cerca de la pantalla. Es algo que no me gusta, un local con televisión, y trato de rehuirlo siempre que puedo. No obstante pedimos otras dos cañas...

Como complemento a estas dos cañas la tapa fue un plato con otras dos rebanadas de pan que servían de base a una mezcla de tomate triturado con cebolla cubierto con anchoas. El tamaño era muy similar al de la primera tapa si bien el sabor era francamente bueno


Debido al tamaño de la tapas no tardamos en pedir otra ronda, con otras dos cañas, la tercera. Aquí observamos un detalle que no nos gustó especialmente, como es el hecho de que usaron los mismos vasos que ya teníamos. Algo que ya no se suele ver en casi ningún sitio y que no supone un punto a su favor.

Otras dos cañas y una nueva oportunidad para ver si aumentaba algo el tamaño de la tapa. Dos cuñas de tortilla de patatas para esta tercera ronda pero igualmente no demasiado grande.

















































